Autonomía digital y tecnológica

Código e ideas para una internet distribuida

Linkoteca. cultura digital


…la matemática Cathy O´Neil y la arquitecta y especialista en inteligencia artificial Angela Shen-Hsieh que han hablado de privacidad, de monopolios y modelos de negocio y de desigualdades. Un diálogo en el que Cathy O´Neil esboza nuevas normas y alternativas para el análisis, nos alerta sobre cómo los datos pueden conducir a los gobiernos a tomar medidas durante la pandemia y nos guía para comprender mejor su recopilación.

En su libro ‘Armas de destrucción matemática. Cómo el big data aumenta la desigualdad y amenaza la democracia’ (Capitán Swing, 2018), Cathy O´Neil se pregunta acerca de los riesgos éticos del big data, del uso de las matemáticas y de los algoritmos cada vez más oscuros y complejos que pueden condicionar nuestras vidas, ofreciendo una interesante visión global de cómo se podrían evitar sus dañinos efectos.

Three young men got into a car in Walworth County, Wis., in May 2017. They were set on driving at rapid speeds down a long, cornfield-lined road — and sharing their escapade on social media. As the 17-year-old behind the wheel accelerated to 123 miles per hour, one of the passengers opened Snapchat. His parents say their son wanted to capture the experience using an app feature — the controversial «speed filter» — that documents real-life speed, hoping for engagement and attention from followers on the messaging app. It was one of the last things the trio did before the vehicle ran off the road and crashed into a tree, killing all of them. Was Snapchat partially to blame? The boys’ parents think so. And, in a surprise decision on Tuesday, a federal appeals court ordered that the parents should have the right to sue Snap.

PGP ignited the decade of the Crypto Wars, resulting in all the western democracies dropping their restrictions on the use of strong cryptography. It was a storied and thrilling decade, and a triumph of activism for the right to have a private conversation.

Yet, we now see a number of governments trying to do exactly that. Pushing back against end-to-end encryption. We see it in Australia, the UK, the US, and other liberal democracies. Twenty years after we all thought we won the Crypto Wars. Do we have to mobilize again? Veterans of the Crypto Wars may have trouble fitting into their old uniforms. Remember that scene in The Incredibles when Mr. Incredible tries to squeeze into his old costume? We are going to need fresh troops.

It’s not only personal freedom at stake. It’s national security. The reckless deployment of Huawei 5G infrastructure across Europe has created easy opportunities for Chinese SIGINT. End-to-end encryption products are essential for European national security, to counter a hostile SIGINT environment controlled by China. We must push back hard in policy space to preserve the right to end-to-end encryption.

Conseguir que un seguidor evolucione y se decida a pagar por unos contenidos consiste, fundamentalmente, en dos aspectos: el primero, que perciba un valor suficiente en el contenido como para querer seguir accediendo a él cuando se sitúe tras un muro de pago, en lugar de preferir simplemente intentar encontrar contenidos similares en otro sitio.

…la idea de Twitter es diversificar sus ingresos para reducir la fuerte dependencia actual de la publicidad (más de un 85% de sus ingresos) y disponer de un grupo de usuarios que valoran la aplicación lo suficiente como para pagar por ella con los que ensayar nuevas funciones, etc. Como en casos similares, nos equivocaremos si intentamos interpretar Twitter Blue como un lanzamiento «para todo el mundo»: como buen servicio premium, está pensado específicamente para aquellos usuarios que utilizan Twitter mucho…

La deriva hacia servicios de suscripción en internet es cada vez más clara: la publicidad, que alimentó muchísimos servicios en la red desde sus orígenes, es cada vez más vista como algo molesto, incómodo, incluso persecutorio o agobiante y que genera cada vez mayor rechazo, hasta el punto de que muchos usuarios la intentan bloquear mediante distintos tipos de soluciones. Cada vez son más los servicios que se plantean ofrecer a sus usuarios la posibilidad de disfrutar de las prestaciones que ofrecen, pero a cambio de un modelo de suscripción. Algunos emprendedores opinan directamente que la lógica debería ser que aquellos que quieren disfrutar de un producto paguen por él de alguna manera, y que la publicidad en muchas de sus interpretaciones es, como tal, un modelo fallido.

Además del servicio de suscripción, la compañía ha lanzado recientemente un servicio que permite a los usuarios recibir donaciones por sus tweets, y está trabajando en los llamados super follows que permiten a un usuario ofrecer suscripciones a sus seguidores.

Los hilos son simples: las cadenas de respuestas están identificadas para mostrar a qué comentario o sub-comentario están respondiendo. Sin embargo, son una manera importante y reciente para que podamos dar sentido juntos a nuestro mundo. Permiten que la conversación divague sin penalización (solo pasa al siguiente comentario al mismo nivel) y permite que una conversación asíncrona se ordene a sí misma como si fuera un tiempo real de ida y vuelta. Los hilos son impresionantes.

Ni siquiera he mencionado los enlaces. Cambian cómo nos movemos a través de la información. Nos permiten colaborar entrelazando ideas tan informalmente o estrictamente cómo queramos. Nos permiten llevar el trabajo de otras personas a nuestro ámbito sin tener que reclamar ningún derecho sobre ellos. Crean una red de ideas que es propiedad de todos y de nadie. Entonces, digamos que los enlaces son una cuarta contribución a cómo conocemos. Cuando se trata de aquello a lo que prestamos atención, Internet es como un par de zapatos nuevos: inevitablemente nos enfocamos en lo que nos causa dolor. Eso es bueno, al menos cuando se trata de Internet, ya que los problemas son graves. Pero también debemos recordar los efectos positivos de incluso los elementos más simples de la Red sobre cómo aprendemos y sabemos. Debemos tener en cuenta que también están construidos sobre la arquitectura básica de la red, ya que diseñamos soluciones para los problemas reales que enfrentamos.

Se trata de la residencia digital (o e-residency, en inglés), con la que cualquier persona puede hacerse residente de este pequeño país de 1,3 millones de habitantes sin necesidad de vivir allí.

La residencia digital no aporta la ciudadanía ni exime de la necesidad de la visa. El objetivo es que los nuevos residentes contribuyan a la economía del país utilizando sus bancos y abriendo empresas.

La residencia digital, en cambio, permite a los emprendedores abrir su negocio sin necesidad de contar con un director local en el país, así como acceder a los servicios bancarios y de pagos online, declarar los impuestos a través de internet o firmar documentos sin poner pie en Estonia.

La iniciativa se lanzó en 2014 y ya hay más de 20.000 residentes digitales. En total, manejan unas 3.000 empresas, según datos oficiales.

El verdadero problema es que las infraestructuras de la nueva tecnología digital están en manos de monopolios de facto privados. Nos hemos dado cuenta de que, además, estás empresas han estado realizando una promoción fraudulenta de sí mismas, que no se corresponde con su real actividad. Se definen como compañías tecnológicas pero en realidad son empresas publicitarias: por eso tenemos un sistema de comunicación coptado por la publicidad y, por tanto, por los fines mercantiles y de consumo.

El Estado conoce a sus ciudadanos menos y peor que los conocen estas empresas privadas. El estado ha perdido capacidad de iniciativa, ha perdido capacidad de reacción. Es momento de lo público y de instituciones como la UE en cuanto a crear un marco jurídico que garantice derechos individuales y colectivos, en cuanto a infraestructuras, en cuanto a apoyo de empresas estatales de carácter nacional, que deberían ser calificadas como estratégicamente sensibles. Todos los circuitos de comunicación no pueden estar sometidos a un embudo discrecional de una potencia extranjera.