Autonomía digital y tecnológica

Código e ideas para una internet distribuida

Linkoteca. infraestructura digital


Jeudi, nous rapportions qu’avec sa décision Tobias Mc Fadden prise pour une affaire de piratage de fichiers MP3, la Cour de justice de l’Union européenne (CJUE) a véritablement condamné à mort les réseaux Wi-Fi ouverts, en exigeant que les professionnels qui offrent un tel service recueillent l’identité des internautes qui s’y connectent, et conservent un journal de leurs connexions. Ceux qui ne le font pas s’exposeront à des conséquences financières, alors-même que la Cour estime qu’ils ne sont pas responsables des téléchargements illégaux effectués avec leur connexion.

La Cour était interrogée par la justice allemande au sujet d’un gestionnaire d’une boutique de sons et lumières, qui proposait un accès Wi-Fi gratuit et ouvert à tous ses clients, sans le sécuriser contre le téléchargement sur les réseaux Peer-to-Peer (P2P). Sony Music demandait que le commerçant soit tenu civilement responsable des téléchargements illégaux de fichiers MP3 réalisés par des tiers à travers cette connexion, et qu’il lui soit fait obligation de sécuriser le réseau Wi-Fi.

Yet in the twenty-first century, power will be determined not by one’s nuclear arsenal, but by a wider spectrum of technological capabilities based on digitization. Those who aren’t at the forefront of artificial intelligence (AI) and Big Data will inexorably become dependent on, and ultimately controlled by, other powers. Data and technological sovereignty, not nuclear warheads, will determine the global distribution of power and wealth in this century. And in open societies, the same factors will also decide the future of democracy.

The most important issue facing the new European Commission, then, is Europe’s lack of digital sovereignty. Europe’s command of AI, Big Data, and related technologies will determine its overall competitiveness in the twenty-first century. But Europeans must decide who will own the data needed to achieve digital sovereignty, and what conditions should govern its collection and use.

En los últimos años hemos visto cómo caían uno a uno los mitos tecnooptimistas. Internet no se autorregula, no es neutro, no es fiable. Probablemente ni siquiera sea bueno para nuestros cerebros. Para mí, también cae el mito de que gracias a él puedes vivir donde quieras, de que ayudará a romper la brecha campo-ciudad. No solo no está quitando presión de las ciudades, sino que está rematando la falta de infraestructuras rurales. Es una más de las mil cosas que faltan. Debía ayudar a poblar, pero su ausencia contribuye a despoblar.

Mientras zonas enormes de España están despobladas todo sigue empujándonos a las ciudades, alimentando aún más los extrarradios que ya engordaron nuestros antepasados. Mientras permitimos que políticos y medios hablen únicamente de polémicas que solo interesan en Madrid y Barcelona, en la España vacía nada está garantizado. Lo único seguro es que cada año son menos habitantes y que los servicios que se pierden ya no se recuperan. Igual cuando acabe de llegar Internet ya no queda nadie allí para usarlo.