Autonomía digital y tecnológica

Código e ideas para una internet distribuida

Linkoteca. derechos digitales


Es cierto que la ansiedad y la depresión juveniles diagnosticadas aumentaron más o menos al mismo tiempo que se generalizó el uso de las redes, entre 2010 y 2015. Pero en esos años ocurrieron otras cosas, como que la crisis económica empujó a muchas familias a situaciones agobiantes de precariedad, y que en EEUU (país donde se originan muchos de estos estudios) empezaron a hacer revisiones de salud mental a toda la población adolescente.

Resulta difícil asimilar que Sánchez afirme “defender nuestra soberanía digital contra cualquier tipo de coerción extranjera” mientras su Gobierno no ha sido capaz de dejar de usar X como medio principal de difusión rápida, o de abrir cuentas oficiales en una alternativa europea (y libre, y descentralizada) como Mastodon. Resulta difícil creer que dejar de depender de grandes tecnológicas estadounidenses sea una prioridad cuando las instituciones públicas españolas siguen regando con miles de millones cada año a Google, Microsoft y Amazon para contratar su infraestructura digital. Y resulta sintomático que en el paquete de medidas para salvarnos de las redes sociales corporativas no haya ninguna destinada a que tengamos espacio digital público donde refugiarnos.

Si realmente queremos apoyar el bienestar joven, antes de prohibir las redes sociales, podríamos, por ejemplo, prohibir los desahucios, la pobreza infantil y la cisheteronormatividad.

Australia fue el primer país del mundo en impedir, desde el pasado diciembre, el acceso a las redes a millones de menores. No hay, por tanto, demasiada experiencia previa sobre un experimento similar. Ni siquiera existe consenso científico sobre si los móviles son buenos o malos a esa edad (o a cualquier otra). Un estudio publicado este mes por la Universidad de Mánchester siguió la evolución de 25.000 niños y niñas de entre 11 y 14 años a lo largo de tres años, y concluyó que ni las redes ni los videojuegos se relacionan con el empeoramiento de su salud mental. El debate se suele centrar en los efectos psicológicos de la tecnología, pero puede generar otro tipo de problemas. Y dejando aparte los informes, sobre lo que sí existen evidencias es de la mala fe de las plataformas, que fomentan la violencia, el acoso, la sexualización, la polarización, el engaño y la adicción de los menores por el bien del negocio. La discusión sobre las puertas y el campo es tan vieja como internet, y viene acompañada por la hipervigilancia ante una potencial pérdida de libertades. Porque, ¿quién decide qué es una red social?, ¿qué órgano la supervisa?, ¿cómo garantizar que actúa de forma efectiva, pero sin extralimitarse? También hay que preguntarse cómo podemos impedir que caigan en otras tecnologías inseguras para acceder a lugares aún más peligrosos y ocultos de internet. Y, sobre todo, de qué manera proteger su derecho a aprender, crear, relacionarse, informarse, expresarse y divertirse. Muchas cuestiones complicadas pueden ser ciertas a la vez: hay verdad en que las redes son atroces, pero también en la cuestión que plantea Ezra Scholl, un quinceañero australiano cuadrapléjico, en The Guardian: “¿Qué pasa con quienes estamos aislados?

Cubierta de The right not to use the internet

This pioneering collection addresses the prospective fundamental/human right not to use the Internet and the challenges that the non- use of the Internet poses for democracy.

As the Internet has increasingly ceased to be a mere option and rather turned into a de facto obligation for anyone who exercises their rights or fulfils duties, these developments bring about profound ramifications for the very existence and the functioning of democracy, and therefore merit a critical reflection. With contributors from academia and legal practice from all over Europe, this edited volume offers timely critical analysis of the right not to use of the Internet, at times supplemented with policy advice and postulates for law reform.

This book is of key interest to scholars and students of – predominantly – law, political science and philosophy as well as to policymakers, judges and nongovernmental organisations at national, supranational and international levels.

Jeudi, nous rapportions qu’avec sa décision Tobias Mc Fadden prise pour une affaire de piratage de fichiers MP3, la Cour de justice de l’Union européenne (CJUE) a véritablement condamné à mort les réseaux Wi-Fi ouverts, en exigeant que les professionnels qui offrent un tel service recueillent l’identité des internautes qui s’y connectent, et conservent un journal de leurs connexions. Ceux qui ne le font pas s’exposeront à des conséquences financières, alors-même que la Cour estime qu’ils ne sont pas responsables des téléchargements illégaux effectués avec leur connexion.

La Cour était interrogée par la justice allemande au sujet d’un gestionnaire d’une boutique de sons et lumières, qui proposait un accès Wi-Fi gratuit et ouvert à tous ses clients, sans le sécuriser contre le téléchargement sur les réseaux Peer-to-Peer (P2P). Sony Music demandait que le commerçant soit tenu civilement responsable des téléchargements illégaux de fichiers MP3 réalisés par des tiers à travers cette connexion, et qu’il lui soit fait obligation de sécuriser le réseau Wi-Fi.

Purism is a Social Purpose Corporation (SPC), which means we put social good above exploiting people. Librem One is a bundle of services—chat, vpn, email, social, and more—from Purism, SPC.
We believe that privacy and technology can be moral and convenient. Librem One allows you to reclaim your privacy, securely communicate to your friends, and does so easily with your freedoms intact. We bundle all the tools together for you to replace the privacy invading, locked-in, exploitative big-tech services. Putting you in charge of your digital life.
We provide products and services based on values that society wants, that respect digital civil rights. Welcome to Librem One, socially responsible services from Purism.

Purism ha desarrollado su propia distribución PureOS, que es un derivado de Debian, que no contiene binarios propietarios y es muy enfocado en seguridad. Purism también trata de upstream su código para que Debian y otras distros puedan aprovechar de sus mejoras. El plan de Purism es posibilitar Linux como una plataforma móvil para que otras empresas también puedan crear celulares y tabletas de Linux.

el Librem 5 será hardware libre y será posible imprimir sus partes plásticos con una impresora de 3D y fabricar su PCB (placa de circuitos).

El Librem 5 es diseñado para luchar en contra de la colección y comercialización de los datos de usuarios, que es el plan de negocios de Google, Facebook, Amazon, Tencent y ahora Microsoft. Esta tendencia maliciosa está aumentando con más uso de los redes sociales del web y la necesidad de entrenar las inteligencias artificiales (AI) con muchos datos de usuarios. La competencia para obtener la mejor AI esta impulsando la recolección de datos personales.

Además Purism esta creando una plataforma llamada “Liberty” para ofrecer servicios web por un precio fijo mensual, para evitar servicios web como los de Google, Facebook, Twitter, Microsoft, etc., que son “gratis”, pero son basados en la comercialización de los datos de usuarios.

Aproximadamente 80% de toda la energía de un aparato móvil es consumido durante su fabricación inicial. Un celular que dura 1,5 años consumirá dos veces más energía por día que un celular que dura 3,3 años, si la energía de fabricación es incluida en el cálculo.

El Librem 5 tendrá una batería removible y una ranura MicroSD para aumentar su memoria. Utilizará una ranura M.2 para conectar a un modem celular que significa que el modem podrá ser cambiado para soportar bandas de otras regiones y las bandas del futuro.

Purism fue fundado como un California Social Purpose Corporation. A diferencia que una organismo sin fines de lucro, Purism puede tener ganancias con tal que no interfieren en su obligación legal de cumplir con el siguiente propósito:

The Corporation shall be devoted to ensuring the security, privacy, and freedom of the users of its products, and the hardware and software offered by Purism shall conform to the philosophy of the Free Software movement.

Sus estatutos incluyen la obligación de publicar todo el código escrito por Purism bajo un “free software license” y todos sus esquemas de hardware bajo un “free hardware license”.

Para promover una industria más ética que respeta los derechos digitales de usuarios, es necesario tener empresas como Purism que pueden impulsar el uso de software libre por toda la cadena de suministro.