Autonomía digital y tecnológica

Código e ideas para una internet distribuida

Linkoteca. internet


Los hilos son simples: las cadenas de respuestas están identificadas para mostrar a qué comentario o sub-comentario están respondiendo. Sin embargo, son una manera importante y reciente para que podamos dar sentido juntos a nuestro mundo. Permiten que la conversación divague sin penalización (solo pasa al siguiente comentario al mismo nivel) y permite que una conversación asíncrona se ordene a sí misma como si fuera un tiempo real de ida y vuelta. Los hilos son impresionantes.

Ni siquiera he mencionado los enlaces. Cambian cómo nos movemos a través de la información. Nos permiten colaborar entrelazando ideas tan informalmente o estrictamente cómo queramos. Nos permiten llevar el trabajo de otras personas a nuestro ámbito sin tener que reclamar ningún derecho sobre ellos. Crean una red de ideas que es propiedad de todos y de nadie. Entonces, digamos que los enlaces son una cuarta contribución a cómo conocemos. Cuando se trata de aquello a lo que prestamos atención, Internet es como un par de zapatos nuevos: inevitablemente nos enfocamos en lo que nos causa dolor. Eso es bueno, al menos cuando se trata de Internet, ya que los problemas son graves. Pero también debemos recordar los efectos positivos de incluso los elementos más simples de la Red sobre cómo aprendemos y sabemos. Debemos tener en cuenta que también están construidos sobre la arquitectura básica de la red, ya que diseñamos soluciones para los problemas reales que enfrentamos.

The software giant said Monday morning that it would acquire LinkedIn in a $26.2 billion cash deal. The acquisition, by far the largest in Microsoft’s history, unites two companies in different businesses: one a big maker of software tools, the other the largest business-oriented social networking site, with more than 400 million members globally.

LinkedIn could help Microsoft accelerate its shift to the internet by giving it a large online property that has became the de facto standard for posting résumés online. The site is heavily used by recruiters for finding new workers. Microsoft is one of LinkedIn’s biggest customers.

“The mission statements of LinkedIn and Microsoft have different words, but are essentially the same,” Mr. Weiner said. “We’ve come at it from different perspectives. LinkedIn built a professional network. Microsoft built a professional cloud.”

As web companies strive to tailor their services (including news and search results) to our personal tastes, there’s a dangerous unintended consequence: We get trapped in a “filter bubble” and don’t get exposed to information that could challenge or broaden our worldview. Eli Pariser argues powerfully that this will ultimately prove to be bad for us and bad for democracy.

Since Dec. 4, 2009, Google has been personalized for everyone. So when I had two friends this spring Google “BP,” one of them got a set of links that was about investment opportunities in BP. The other one got information about the oil spill. Presumably that was based on the kinds of searches that they had done in the past. If you have Google doing that, and you have Yahoo doing that, and you have Facebook doing that, and you have all of the top sites on the Web customizing themselves to you, then your information environment starts to look very different from anyone else’s. And that’s what I’m calling the “filter bubble”: that personal ecosystem of information that’s been catered by these algorithms to who they think you are.

Una burbuja de filtros es el resultado de una búsqueda personalizada en donde el algoritmo de una página web selecciona, a través de predicciones, la información que al usuario le gustaría ver basado en información acerca del mismo (como localización, historial de búsquedas, y elementos a los que les dio clic en el pasado) y, como resultado, los usuarios son alejados de la información que no coincide con sus puntos de vista, aislándolos efectivamente en burbujas ideológicas y culturales propias del usuario.

Un ejemplo son los resultados de la búsqueda personalizada de Google y el hilo de noticias personalizadas de Facebook . El término fue acuñado por el ciberactivista Eli Pariser en su libro que tiene el mismo nombre; de acuerdo a Pariser, los usuarios son menos expuestos a puntos de vista conflictivos y son aislados intelectualmente en su propia burbuja de información. Pariser relata un ejemplo en donde el usuario hace una búsqueda en Google para “BP” y tiene como resultado noticias acerca de British Petroleum mientras que otra persona obtuvo información acerca del derrame de petróleo Deepwater Horizon y que los dos resultados de búsqueda fueron muy diferentes entre ellas.

Según Mark Zuckerberg: «Saber que una ardilla muere en tu jardín puede ser más relevante para tus intereses que saber que muere gente en África».

The Web, on the other hand, breaks the traditional publishing model. The old model is about control: a team works on a document, is responsible for its content and format, and releases it to the public when it’s been certified as done. Once it’s published, no one can change it except the original publisher. The Web ditches that model, with all its advantages as well as its drawbacks, and says instead, “You have something to say? Say it. You want to respond to something that’s been said? Say it and link to it. You think something is interesting? Link to it from your home page. And you never have to ask anyone’s permission.” Then it adds: “And how long will it take to do this? I dunno. How fast do you type?” By removing the central control points, the Web enabled a self-organizing, self-stimulated growth of contents and links on a scale the world has literally never before experienced.

The result is a loose federation of documents — many small pieces loosely joined. But in what has turned out to be simply the first cultural artifact and institution the Web has subtly subverted, the interior structure of documents has changed, not just the way they are connected to one another. The Web has blown documents apart. It treats tightly bound volumes like a collection of ideas — none longer than can fit on a single screen — that the reader can consult in the order she or he wants, regardless of the author’s intentions. It makes links beyond the document’s covers an integral part of every document. What once was literally a tightly-bound entity has been ripped into pieces and thrown into the air.

What the Web has done to documents it is doing to just about every institution it touches.

Entre tanto, y aquel fue el hecho verdaderamente incontrolable, cambió de vida. Porque comenzaron las interacciones. Una interacción es mucho más que pulsar un enlace o un signo del menú cerrado y ofrecido, mucho más que escribir un comentario. Consiste en actuar con un propósito común e involucrarse en los procesos que se desencadenan.

Tenía algo que hacer junto con otras personas, algo no impuesto desde fuera. Muchos años atrás, a una sensación parecida, alguien la llamó sentido del momento histórico. Cuando ocurre, otras cosas pierden relieve: rencillas internas, la falta de sueño, una temperatura desapacible, la competencia, el aura de cada objeto de consumo… Porque se sustituye la motivación de lucro por la motivación de logro. A continuación, la motivación de logro deja de consistir en que reconozcan el valor de lo conseguido empresas o grupos a quienes, en el fondo, no admira. Y llama logro a hacer bien aquello que sí le importa.

Un recorrido por la historia de este animal mitológico que llamamos “Internet”. Desde lo distribuido y neutral a lo centralizado y asimétrico, hacia un nuevo escenario de datos, algoritmos e Internet de las Cosas. El paso del esperanzador “Esto es para todo el mundo”, a un mundo de control y atención mercantilizada frente al que debemos forjar nuevas configuraciones técnicas y políticas de la Red.

La Internet-animal mitológico de los 90 es un territorio en el que las identidades personales del “mundo real” no existen, y cada internauta puede presentarse ante los demás con los atributos que desee. En la arquitectura horizontal y no jerárquica de esta Internet, todos somos emisores y receptores y todas las páginas web son iguales las unas a las otras, ya seas de una corporación multinacional o de una asociación de vecinos. La disminución sin precedentes del coste de participación, y la posibilidad de colaborar con otros internautas repartidos por todo el globo en proyectos comunes, promete desencadenar unas transformaciones sociales profundas. La Internet de los 90 promete el reemplazo de las grandes organizaciones tradicionales por mecanismos de cooperación sin incentivos económicos, coordinados de manera ligera y algo difusa. Frente a la verticalidad monolítica de los medios tradicionales, Internet se construye sobre un modelo estructural, que Dave Weinberger definió en su teoría unificada de la Web, como de “pequeñas piezas unidas con poca fuerza”.

En junio de 2017, Facebook contaba con 2.000 millones de usuarios activos; dos de cada tres lo visitan al menos una vez al día. Tanto WhatsApp como Facebook Messenger cuentan con 1.200 millones, e Instagram con 700. Estos cuatro servicios son propiedad de una única compañía, y todos sus datos se almacenan en los data centers de Facebook. Se estima que Google y Facebook tienen una influencia directa sobre más del 70% del tráfico total de Internet, si sumamos el tráfico de sus distintos productos, desde Youtube a Instagram…

¿Cómo será la cuarta era de Internet? Sabemos que si queremos recuperar algunos de sus valores fundacionales, hay algunos puntos de encuentro, consensos desde los que empezar. Necesitamos transparencia y rendición de cuentas de los algoritmos que toman decisiones que nos afectan -lo cual puede requerir de regulación-. Necesitamos un nuevo acuerdo sobre la propiedad y el derecho de uso de los datos que generamos -lo que Sandy Penland llama “un New Deal de los Datos”. Y construir un modelo de “Slow Web”, que prime la calidad de las interacciones sobre su cantidad; que acabe con la tiranía del engagement.

El primer paso para conseguirlo requiere que entendamos que defender “Internet” no es suficiente, porque “Internet” no existe; existen configuraciones técnicas y políticas de la Red, en constante renegociación, y permanentemente amenazadas. Polr eso, forjar un programa para la configuración técnica y política de la Red para la segunda década del siglo XXI es una prioridad que no podemos retrasar.

…el promedio de búsquedas diarias en Google ““sólo en Google- es de mil millones. Eso supondrí­a un total de 365.000 millones de búsquedas al año. Traducido a la huella ecológica, el motor de búsquedas más utilizado del planeta emite en un año tanto CO2 como 40.515 automóviles en el mismo periodo de tiempo.

Tampoco solemos prestar atención al diseño de las páginas web, que pueden tener un impacto energético mayor o menor. Un diseño sencillo y una tecnologí­a adecuada suponen un menor consumo de energí­a puesto que se requiere menor carga de procesamiento, tanto en el servidor de la página web como en el computador del cliente que consume el servicio; además, requiere menor ancho de banda en la transferencia de la información a través de la red.

social metaphors tend to communicate more about the values of society rather than the technology of the Internet itself

The electronic frontier metaphor conceptualizes the Internet as a vast unexplored territory, a source of new resources, and a place to forge new social and business connections.