Autonomía digital y tecnológica

Código e ideas para una internet distribuida

Linkoteca. Instagram


«Al poner los pronombres en la bío de tu red social, dejas claro cuál es el trato que prefieres por parte de los demás, y así nadie tiene que asumir tu género ni preguntarte, lo que podría ponerte en una posición incómoda», explica Asra Chueco, escritor y activista LGTB que se define como persona no binaria y tiene indicados los pronombres «él/elle» en su biografía de Twitter. «Elegí poner mis pronombres en mi perfil de Twitter para reflejar un poco mejor lo que hago en mi vida diaria y apoyar al colectivo trans».

Miquela nace en 2016. Un perfil de Instagram daba comienzo a su historia: una joven hispano-brasileña, residiendo en Los Ángeles y proyectando identidad de IT-Girl comenzaba su rastro digital suscitando todo tipo de especulaciones (como que era una campaña para promocionar el juego Los Sims). Después de tres años ya sabemos un poco de qué va la historia: «un estudio transmedia que crea universos narrativos y personajes digitales». Esto es lo que puede leerse en la escueta web (es un Google Doc en realidad) de presentación de Brud.

But while followers may hate it, going private is a new way for professional and semi-professional Instagrammers to stay afloat in a crowded market on an increasingly volatile platform.

“People go private because they get more followers when a follower sends a post to their friends and that person has to follow the account in order to see. It’s that simple,” says Jack Wagner, a Los Angeles–based director who has run several meme accounts. “It’s just a weird technique somebody noticed one day and now lots of people do it.”