Autonomía digital y tecnológica

Código e ideas para una internet distribuida

Ecología, software libre y Ciudad Escuela. Sesión de Ecología a debate

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Ecología a debate es un ciclo de sesiones para abordar colectivamente temas entre la ecología y la arquitectura. Las llevan organizando Iñaki Alonso y Ana González, de la Asociación Ecómetro, desde el año 2012. El pasado 3 de febrero participé en la sesión dedicada a debatir sobre las relaciones entre software libre y ecología. Además conté el proyecto Ciudad Escuela y el sistema de reconocimiento de aprendizajes no reglados basado en los Open Badges que usamos en él.

Por qué Aaron Swartz no fue un criminal, por qué lo que hizo no fue robar

Uno de los abogados de Aaron Swartz cuenta en Boing Boing por qué no se le puede considerar un criminal. Razones que ya se contaban en el documental The Internet’s Owns Boy:

  1. Aaron hizo uso de la red de ordenadores del MIT como cualquiera puede usarla, de hecho como el MIT permite usarla: accedió a ella como invitado, navego a través de su base de datos de material académico JSTOR y descargó artículos. Esto lo puede hacer cualquiera que esté en el campus del MIT. La única diferencia es que no lo hizo manualmente, sino a través de un pequeño script que descargaba masivamente toda la base de datos.
  2. Aaron no robó ya que no quitó nada a nadie. Cada uno de los artículos que descargó de la base de datos JSTOR sigue en ella para que cualquiera siga aprovechándolos.

Como dice Dan Purcell, el abogado de Aaron, dos razones de sentido común.

La responsabilidad de los emisores de Open Badges

En El Diario, Pau Llop entrevista a Erin Knight, responsable de los Open Badge de la Mozilla Foundation. Un fragmento interesantes sobre la responsabilidad de los emisores de Open Badge, a tener en cuenta en Ciudad Escuela:

Mediante el uso de una infraestructura compartida, podemos verificar fácilmente las insignias para asegurarnos de que un emisor emitió realmente una insignia concreta y que no fue simplemente copiada del sitio o perfil de otro usuario con esa misma insignia. Así que nuestra tecnología incluye de serie una validación de bajo nivel. Sin embargo, la insignia no tiene sentido sin algo detrás de ella: aprendizaje, logros reales y alguna forma de evaluación. Cada emisor de insignias debe diseñar buenas experiencias de aprendizaje y evaluaciones sobre las que se puedan emitir ‘badges’, así que está en la mano del emisor poner controles y equilibrios para frenar las trampas y garantizar que sus insignias son representativas de lo que dicen ser.

Erin Knight: “Las insignias virtuales serán más eficaces que el CV para encontrar empleo”, blog Colaboratorio de El Diario.

Me parece muy importante esta concepción de validación “de bajo nivel” de la que habla Erin. La tecnología Open Badge es segura por cómo está diseñada y construida, con un sistema de validación de las insignias que pasa por el servidor y el dominio del emisor. Erin enfatiza en la entrevista que la validez y la autenticidad de los badges depende en última instancia de la calidad del programa educativo y de los mecanismos de evaluación del emisor, que es en última instancia la validación “de alto nivel”.

Sobre el juicio de las principales discográficas mundiales contra Pablo Soto

David Bravo, abogado defensor de Pablo Soto, escribe un artículo en El Diario en el que cuenta el milagro que ha sido ganar un juicio a las principales discográficas mundiales:

El toque de atención que me dejó claro que ellos jugaban en otra liga fue cuando el mismo día del juicio, EEUU aprovechó para meter presión a España diciendo que éramos el país más pirata, obviamente para crear un clima favorable a la estimación de la demanda contra Pablo. Los medios de comunicación, expertos en fingir que han picado ingenuamente un anzuelo, hicieron la relación que se demandaba de ellos y en la misma noticia en la que hablaban de la queja de EEUU hablaban también de que, precisamente, y fíjense qué casualidad, ese mismo día se juzgaba en España a un importante pirata.

Nos hemos encontrado entre las toneladas de folios con un escrito presentado por la demandante, entiendo que por error, donde tras cada pregunta a sus peritos aparecían entre paréntesis las respuestas que debían dar. Nos hemos asustado al ver que el juez que iba a resolver el recurso impartía clases en un master coordinado por el abogado contrario y en el que alguna de las cuatro discográficas demandantes era empresa colaboradora. Hemos visto cómo periódicos como El País aprovecharon la condena a The Pirate Bay para decir justo el día que empezaba el juicio a Pablo que su caso era el The Pirate Bay español.

Ahora que todo ha terminado, David Bravo.

El reconocimiento y los derechos de uso de material de terceros en las redes sociales

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Hay dos prácticas que veo a diario en las principales redes sociales: usar imágenes ajenas sin reconocer al autor y no decir a través de quién se ha llegado a una información concreta. En la primera creo que tiene mucho que ver el funcionamiento de las redes en cuestión: para que una imagen aparezca dentro de la información que se publica, hay que subir la foto a nuestra cuenta, no basta con enlazar al sitio donde la hemos encontrado. Esto hace que luego no se enlace al sitio donde la encontramos. La segunda se produce cuando se ha llegado a una información a través de algún contacto que se tiene en una red social, digamos Twitter, y se decide compartir esa misma información en otra, digamos Facebook. En este caso, cada red social funciona como un universo paralelo: en Twitter funciona la fórmula vía o v/, en Facebook el share que lleva implícito el reconocimiento. Pero algo encontrado en Twitter que se comparte en Facebook, o a la inversa, no tiene un protocolo tan claro de reconocimiento, a veces porque la fuente en Twitter no está en nuestros contactos de Facebook o no está en Facebook directamente. Ambas pueden considerarse como malas prácticas por la ausencia de reconocimiento hacia las fuentes de información. Sin entrar a valorar la gravedad del asunto, esta práctica me hace plantearme dos preguntas:

Copyright trolls

Se les conoce como copyright trolls y una parte importante de su negocio consiste en demandar a particulares, con el soporte de una potente estructura de abogados detrás: los particulares prefieren llegar a un acuerdo económico que enfangarse en un proceso legal.

Por ejemplo, la empresa Malibu Media, una productora de vídeos eróticos para internet, ha interpuesto el 38% de las demandas por incumplimiento de copyright en Estados Unidos en lo que va de 2014. Desde que empezó a demandar, allá por febrero de 2012, solo un caso ha llegado a juicio, el resto han sido arreglos económicos entre particulares y Malibu Media.

One federal judge has compared its lawsuits to an “extortion scheme” writing that many defendants, whether they committed copyright infringement or not, would rather settle than face the costs and potential embarrassment of fighting their cases. It is hard to see why anyone facing such a suit would choose not to settle: hiring a lawyer costs more than settling, and damages are exponentially higher in the event of a loss at trial. Plus, no one wants to be publicly accused of stealing pornography. To avoid embarrassment, many defendants may choose to settle before Malibu Media names them in a complaint.

The Biggest Filer of Copyright Lawsuits? This Erotica Web Site, The New Yorker.

Ciudad relacional: espacios comunes barnizados de matices quechuas y prácticas hacker

Bernardo Gutiérrez explica, en el artículo La ciudad de todos frente a la ciudad neoliberal, qué son los bienes relacionales y cómo configuran nuevos “espacios comunes”, que no son ni privados ni públicos, que proporcionan una seguridad y un buen vivir a los que los construyen y los habitan, y que combinan modos de hacer ancestrales de la cultura quechua con otros trasladados de la cultura hacker:

Los bienes relacionales están profundamente relacionados a los espacios. A los espacios compartidos, a los espacios relacionales, a los espacios en red. Y encajan con el concepto de ciudad relacional que baraja la jurista María Naredo. Un modelo de ciudad relacional, fraguado con lazos intersubjetivos, tejido con capas de afectos: «el modelo ‘relacional’ propone formas de seguridad basadas en el encuentro, la relación y el diálogo. La seguridad, en el modelo relacional, pasa sobre todo por recrear el lazo social. No vaciar la calle, sino todo lo contrario: repoblarla de relaciones de vecindad, de buena vecindad también entre desconocidos. Para así poder confiar en que alguien nos va a echar una mano si nos ocurre algo en el espacio público, la vecina del quinto o el tendero de abajo».

Los pensadores Antonio Negri y Michael Hardt consideran que la ciudad es a la multitud lo que la fábrica era para la clase obrera. La ciudad es un espacio común donde la multitud fragua su invención biopolítica. Y donde los bienes relacionales, barnizados con matizes quechuas y con las prácticas colectivas de la ética hacker, fluyen desconfigurando el miedo.

Badges digitales: reconocimiento y certificación de aprendizaje para Ciudad Escuela

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Desde hace unos meses colaboro en el proyecto Ciudad Escuela, un espacio de aprendizaje con la ciudad como escenario pedagógico, un lugar donde organizar e intercambiar lo aprendido en diferentes experiencias auto-organizadas de acción urbana que se desarrollan en Madrid. La construcción de estos procesos urbanos se fundamenta en un conocimiento colectivo y distribuido que se va transfiriendo entre personas, entre proyectos, y aplicando a diferentes lugares. En cualquier caso escapa a los sistemas tradicionales de reconocimiento y certificación de lo aprendido. Por esta razón en Ciudad Escuela hemos incorporado los badges digitales como sistema de reconocimiento y certificación.

Algunas conclusiones de la serie Investigación colaborativa, divertida, barata, transmedia

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Este post es la conclusión de la serie Investigación colaborativa, divertida, barata, transmedia. Otras formas de entender la investigación, publicada a modo de cruce de posts entre el blog de Pablo Rey y el mío. Este trabajo se enmarca dentro de un estudio sobre Investigación en red coordinado por Mayo Fuster Morell parte de un proyecto más amplio sobre Juventud, Internet y Politica bajo la dirección de Joan Subirats en el marco del grupo IGOPnet.cc, con la colaboración de Montera34, para la Fundación Museo Reina Sofía sobre adolescencia y juventud. Este informe, publicado como una serie de posts, incluye varias investigaciones de temáticas muy diferentes entre sí que se desarrollan en entornos igualmente diversos. Todos ellas comparten una preocupación por desarrollar las herramientas que les permiten realizar su investigación. Investigar, dialogar y difundir son parte de una misma acción para compartir lo investigado y atraer la atención del público u otros investigadores. Se publican las instrucciones o el código usado para investigar para que puedan ser replicadas. El uso de licencias libres es denominador común.