Autonomía digital y tecnológica

Código e ideas para una internet distribuida

Badges digitales: reconocimiento y certificación de aprendizaje para Ciudad Escuela

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Desde hace unos meses colaboro en el proyecto Ciudad Escuela, un espacio de aprendizaje con la ciudad como escenario pedagógico, un lugar donde organizar e intercambiar lo aprendido en diferentes experiencias auto-organizadas de acción urbana que se desarrollan en Madrid. La construcción de estos procesos urbanos se fundamenta en un conocimiento colectivo y distribuido que se va transfiriendo entre personas, entre proyectos, y aplicando a diferentes lugares. En cualquier caso escapa a los sistemas tradicionales de reconocimiento y certificación de lo aprendido. Por esta razón en Ciudad Escuela hemos incorporado los badges digitales como sistema de reconocimiento y certificación.

Investigar sin darse cuenta: #meetcommons, acción y documentación colectiva

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Este post es parte de la serie Investigación colaborativa, divertida, barata, transmedia. Otras formas de entender la investigación, publicada a modo de cruce de posts entre numeroteca.org y voragine.net. Este trabajo se enmarca dentro de un estudio sobre Investigación en red coordinado por Mayo Fuster Morell parte de un proyecto más amplio sobre Juventud, Internet y Politica bajo la dirección de Joan Subirats en el marco del grupo IGOPnet.cc, con la colaboración de Montera34, para la Fundación Museo Reina Sofía sobre adolescencia y juventud. Durante el año 2012 participé en dos eventos que tuvieron la investigación como trasfondo: el encuentro #meetcommons desarrollado en Madrid en abril, y el congreso Equiciudad 2012 celebrado en San Sebastián en diciembre. El primero, autoorganizado, con un programa abierto que se definió colectivamente durante el mismo evento, sin financiación. El segundo, auspiciado por la Universidad del País Vasco (UPV), y organizado en colaboración entre la UPV y la asociación Sinergia Sostenible, un congreso consolidado y reconocido en su ámbito, ya en su segunda edición. Aunque al principio no me di cuenta, la asistencia a ambos eventos en el mismo año me ha permitido experimentar una manera de investigar "sin darme cuenta": una investigación que tiene mucho de colectiva, que aprovecha los archivos personales como materia prima para elaborar conclusiones, que trabaja a partir de las experiencias vividas contenidas en esos archivos para generar relatos.

Diseño colaborativo: abriendo el proceso de diseño

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El título de esta entrada es también el de un artículo que escribí por encargo de mi amigo Carlos Jiménez para el número 12 de la revista MasD, de la que es editor.

El artículo, Diseño colaborativo: abriendo el proceso de diseño, explica lo que desde nuestra práctica entendemos como proceso de diseño colaborativo, algunas nociones de cómo llevarlo a cabo y qué ventajas puede tener sobre modelos más tradicionales. El artículo es una destilación de lo que hemos aprendido investigando y experimentando en el estudio de diseño y desarrollo web montera34, desde que lo pusimos en marcha allá por 2004, Juan López-Aranguren, Ruben Lorenzo, Pablo Rey y yo.

Resumen: Frente a las formas tradicionales de organizar el proceso de diseño se pueden plantear nuevos esquemas más flexibles que desdibujan la separación entre cliente y diseñador. Los procesos de trabajo colaborativo facilitan la comunicación entre las distintas partes implicadas a cambio de debilitar las barreras de conocimiento de los distintos expertos, incluidos los diseñadores. Por otra parte, las nuevas tecnologías, al tiempo que facilitan la comunicación y el intercambio de conocimiento, también permiten al diseñador acceder a un amplio catálogo de soluciones disponibles, modificando por completo el entorno en el que desarrolla su trabajo y relativizando la importancia de la originalidad en el proceso de diseño. En este nuevo paradigma, la gestión del conocimiento creado colectivamente (procomún) y la comunicación con el cliente pasan a ser habilidades imprescindibles para llevar a buen fin cualquier proceso de diseño.

Material de mi presentación “Cómo elegir casero digital” en Think Cities

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El pasado lunes 10 de junio, Domenico Di Siena me invitó a hablar en Think Cities. Llamé a la sesión Cómo elegir casero digital, a raíz de una reciente experiencia personal de la que he aprendido mucho. Durante la sesión conté cómo en internet somos inquilinos, raramente propietarios, y repasé rápidamente cómo está organizada la propiedad en internet. Luego hablamos de cómo nos afecta esta condición de estar siempre utilizando espacios digitales privados y ajenos, y de cómo se puede lograr tener un espacio público equivalente teniendo en cuenta este escenario. Aunque cada uno de los espacios que conforma internet es privado, la conexión que se establece entre ellos puede no serlo, en función cómo se haga. Para que exista espacio público equivalente, esta conexión tiene que tener un funcionamiento distribuido, pero también estar soportada por una infraestructura distribuida: protocolos de comunicación basados en estándares abiertos, software libre y conocimiento libre.

Identidades personales e identidades colectivas: cRTweet, gestión colaborativa de cuentas de Twitter

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Hace cerca de un año, Francesco Cingolani me contó las contradicciones que encontraba en las cuentas colectivas de Twitter, las cuentas de una marca, de un proyecto o de un evento, y las incomodidades a la hora de gestionarlas. Más adelante, junto con Domenico Di Siena, influidos por las reflexiones en torno al proyecto sentientID, nos convencimos de que una identidad colectiva no es otra cosa que la suma de las identidades personales que la construyen, en ningún caso una supraidentidad que condiciona o limita a cada uno de los integrantes. Para lidiar con esta situación, junto a Pablo Rey Mazón he desarrollado cRTweet, una herramienta para gestionar cuentas de twitter de manera colaborativa.