Autonomía digital y tecnológica

Código e ideas para una internet distribuida

Linkoteca. Efecto Airbnb


En agosto de 2020 había 321.496 viviendas turísticas anunciadas en España. Seis meses después, en febrero de 2021, 294.698 (casi 27.000 menos). Barcelona, Girona y Málaga fueron las provincias donde más anuncios ‘desaparecieron’, mientras que en la provincia de Las Palmas hubo un aumento de 190 anuncios. Pandemias aparte, febrero es temporada alta en Canarias y hay un aumento de viviendas puestas en alquiler vacacional.

En agosto de 2020 había 1,6 millones de plazas anunciadas; en febrero, 130.000 menos. La foto no es fija y cambiará según el mes del rastreo, en función de cuánta gente decida sacar una vivienda (o una habitación) al mercado. Una limitación de estos datos del INE es que la serie empieza en pandemia, así que no podemos comparar con cuántas viviendas turísticas había antes. En 2018, elDiario.es calculó a partir de datos de DataHippo que había 238.420 alojamientos activos.

La regulación de los precios es un reclamo histórico de los colectivos de vivienda de todos los lugares del mundo, que ven en ello el principio del fin de la especulación inmobiliaria. En el caso de Nueva York, hay dos tipos de límites: el control y la estabilización de la renta. La regulación establece que los edificios con renta de 1970 cuya construcción fuese anterior a 1947, continúen pagando los precios anteriores, con pequeñas subidas controladas.

…la plataforma de homesharing Airbnb debe cumplir la normativa catalana y dejar de anunciar en su portal los pisos que no consten de número de inscripción en el Registro de Catalunya, lo que acredita su legalidad como vivienda turística.

El TSJC da 15 días naturales a Airbnb para cumplir con la sentencia, a la vez que le exige que dentro de este plazo aporte pruebas de su cumplimiento.

A pesar de la falta de datos oficiales, la realidad es que la gentrificación en Valencia está siguiendo el mismo camino que el de ciudades como Madrid o Barcelona. Según los datos de las plataformas inmobiliarias, en Ciutat Vella, una de cada diez viviendas del barrio está publicitada en Airbnb, y en Russafa, el porcentaje está entre el 7% y el 10%. Esta situación, que se está comenzando a extender por más barrios de la ciudad, ha provocado una subida del precio medio del alquiler. Según datos extraídos del portal inmobiliario Fotocasa, el precio medio para arrendar una vivienda ha subido un 45% desde el año 2014, y un 10% tan solo el año pasado. En 2017 tuvieron lugar 1.096 desahucios en toda Valencia, de los cuales un 75% fueron derivados del impago del alquiler. Aunque no existen datos oficiales, estas expulsiones de gran parte del vecindario son invisibles y se están dando con mayor fuerza aún en los barrios del centro que se están viendo vaciados de residentes, Ciutat Vella y Russafa.

El caso del barrio de Russafa destaca por ser víctima de dos procesos a la par, el de gentrificación y el de turistificación, ambos derivados del crecimiento inmobiliario. Para la portavoz de la Plataforma per Russafa, Inma Bauset, el barrio ha pasado por cuatro etapas hasta llegar a la situación actual: abandono, estigmatización, regeneración y mercantilización.

A pesar de estas señales, desde la asociación Russafa Veïnal denuncian que el Ayuntamiento de Valencia no ha declarado el barrio de Russafa como una Zona Turísticamente Saturada, sin tener en cuenta las continuas peticiones de los vecinos.

Actualmente los vecinos de este distrito están en pleno proceso de alegaciones para la aprobación del PEP (Plan Especial de Protección) de Ciutat Vella, que tiene como objetivo paralizar la concesión de licencias turísticas y fomentar la ‘residencialidad’ en el barrio. Para Lluís Mira, este plan “promueve la turistificación y es una desprotección absoluta para los vecinos”.

Las plataformas vecinales, englobadas en València no està en venda, coinciden en que ni el territorio ni la vivienda deben ser una mercancía en beneficio de unos pocos y en perjuicio de la mayoría, sino que deben ser un derecho de las personas y un bien común a gestionar.

Diagrama de pesos según metodología de contabilidad de viviendas turísticas en Valencia

El trabajo de @data_hippo tiene muchísimo valor. Porque da acceso público a datos que hoy en día no entran en estadísticas oficiales. Pero a la hora de cuantificar la oferta real en la ciudad es importante leer su metodología: https://datahippo.org/es/datamodels/

Contabilizan registros de viviendas que pueden haberse publicado hace dos meses solo un fin de semena igual que una vivienda que está activa todo el año. Cuentan viviendas que han salido hace tres meses pero igual no está activa este mes.

Para inspección debe ser una buena herramienta, porque muestran todos los que se publicitan. Para estimar impactos debe de trabajarse su base de datos (es ) y se puede desagregar en función de fecha de descarga por primera vez y las actualizadas.

Por ejemplo, para han publicado una oferta de 27.000 apartamentos en @airbnb cuando la oferta activa media es realmente 16.350, donde además se debe separar entre viviendas enteras (7.930) y habitaciones (8.420), esta última además debe entenderse como oferta legal

En el informe al que pareces hacer referencia realizado por @VLCenComu y @Maria_Oliver_ se han analizado mal los datos de @data_hippo . Publican el dato de #VT (viviendas turísticas) para de 11.150, y 1.400 nuevas en 3 meses.

ERROR DE NO ELIMINAR REPETIDOS: para ello @VLCenComu interpretamos que han sumado linealmente los datos de las cuatro plataformas que publica @data_hippo en su sobre la ciudad de

De esa descarga se obtendrán los siguientes datos – @airbnb = 9.394 – @homeaway = 1.125 – @HouseTrip = 318 – @onlyapartments = 288 Total = 11.125 (error de 25) De ahí parece salir el dato (agregado) de la oferta actual en septiembre que publica @levante_emv y los 1.400

ERROR CONSIDERACIÓN DE LA FECHA DE MUESTRA: como comentamos en el hilo precedente @data_hippo publica datos agregados de meses, y es importante analizar en detalle las fechas de la última actualización de cada registro. Lo hemos hecho con el siguiente resultado:

REGISTROS ACTUALIZADOS SEPTIEMBRE 2018: si consideramos los registros actualizados durante todo el mes de septiembre, el resultado agregado de las cuatro plataformas es de 6.445 anuncios. En la misma base de datos hay 1.408 registros que no se actualizan desde 2017.

ESTIMACIÓN CONJUNTA VT y HABITACIONES. En la estimación de @VLCenComu se debe deducir que no han desagregado las habitaciones de las viviendas completas (equiparables a las VT). Si así lo hiciese el valor sería inferior: 4.645 VT, y 1.800 habitaciones identificadas en Sep.

Si así lo hubiesen hecho habrían descubierto que @theAirDNA tiene hoy mismo publicada una oferta activa de anuncios SOLO de @airbnb de 4.926 VT (completas) y 2.141 habitaciones. Si solo se analizan los datos de @data_hippo actualizados en septiembre para la misma plataforma

Entonces el informe de @VLCenComu hubiese recogido para @Airbnb 3.997 VT, y 1.800 habitaciones, más cercano dato de @theAirDNA . Cabe aportar que el dato de @inAtlas de julio es, para @Airbnb , de 4.827 VT, y 2.085 habitaciones, en el mismo orden de magnitud

METODOLOGÍA DE CONTABILIDAD: es importante definir bien la metodología de adquisición de datos y de cuantificación, con el mero objetivo de saber qué se cuenta y saber qué decisiones de ordenación se toman en consecuencia. En este sentido @terra_urbe comparto un diagrama:

DIAGRAMA DE PESOS SEGÚN METODOLOGÍAS DE CONTABILIDAD DE #VT de @Airbnb : En el mismo se toma como valor 100 el volumen de registros acumulados durante toda la vida de la plataforma en una ciudad. Este valor es el publicado por @theAirDNA en su indicador #RentalGrowth

Diagrama de pesos según metodología de contabilidad de viviendas turísticas en Valencia

Este valor acumulado lo han venido usando en una importante cantidad de investigaciones científicas de #EEUU en el análisis del impacto de @Airbnb sobre el precio de alquiler o sobre los precios hoteleros. Si consideramos sólo los publicados los últimos 6 meses, el dato sería

El 37% del principal. Si fuesen 3 meses se quedaría en el 26%, que es el dato más asimilable a la metodología de @data_hippo . En el caso de coger 1 mes, el resultado sería del 21% que es la metodología que usa @theAirDNA (ellos anuncian que son 2 semanas de acumulados)

Apuestáis por la defensa de la vivienda desde la vertiente de la lucha colectiva. ¿Qué ventajas supone esto?

Tener delante un Sindicato de Inquilinos y no un inquilino individual puede hacer que muchos propietarios o intermediarios que tengan intenciones de maximizar las costas al arrendatario se lo piensen dos veces. Si bien la palabra quizás no es intimidación, al menos sí habrá cierto respeto que parece que de manera individual no siempre se tiene. Es muy importante estar empoderados e informados, ya que te sitúa en otra posición frente al interlocutor.

¿La sociedad entiende que un desahucio por alquiler es menos grave que uno por hipoteca?

En general parece que los desahucios por alquileres son algo más ‘leve’, sí. Sobre todo por el hecho de que no hay el endeudamiento de por vida que hay en el caso de las hipotecas. Para nosotros, una pérdida de la vivienda para alquiler por una subida de precio es un desahucio invisible. Esto puede conducir a una situación muy dramática y de vulneración del derecho a la vivienda dadas las circunstancias actual en las que el mercado está al alza y que los precios son impagables. Si te desahucian por hipoteca o alquiler, al final te encontrarás que no puedes pagar los precios que hay actualmente.

¿Por qué decís que es invisible exactamente?

Decimos que es invisible porque no se reflejan en las estadísticas sobre desahucios. Por la comprensión social que tenemos no lo asimilamos como un desahucio pero es una negación del derecho a la vivienda.

¿Es una falacia que el inquilino podrá encontrar otro piso yéndose al área metropolitana?

Totalmente. La semana pasada se hizo una asamblea de 150 viviendas en Sant Joan Despí que están en manos de un banco. La falacia de que nos suburbanizamos y que si vamos hacia el área metropolitana arreglamos el problema no es verdad. Los fondos buitres y los inversores también están apuntando sobre el área metropolitana. Además, el parque de vivienda de alquiler disponible no podría acoger un eventual o potencial desplazamiento de todos los inquilinos de la ciudad de Barcelona. No funciona esta idea que simplemente vamos más lejos y ya está. Otro problema es que tampoco funciona en términos de derecho a la ciudad. La crisis habitacional está rompiendo el tejido social de la ciudad, por eso debemos defender con uñas y dientes.

Hablas de fondo buitres e inversores… ¿De quién es Barcelona?

Hay un gran vacío de datos y transparencia sobre la estructura de la propiedad en la ciudad de Barcelona. Esta es una de las reivindicaciones que estamos haciendo en el Ayuntamiento muy claramente y al Incasòl. Son datos que existen, están en el Incasòl, porque allí tienen constancia y el registro de la propiedad también los tiene pero no están cocinados y no se hacen públicos en nombre de la protección de datos.

No se pueden dar datos de particulares… ¿Pero sí podrían hacerlo de personas jurídicas?

Esto se podría hacer y nos podrían dar una idea de cómo de grandes y pequeños y cómo están distribuidos los tenedores en la ciudad. Esto nos permitiría desmontar la idea de que España es un país de pequeños propietarios donde todos tienen su piso o uno que se ha heredado de un familiar. Cuando atacamos a los propietarios no vamos a por los pequeños propietarios ni comprometemos los intereses de la clase media que tiene un piso o dos.

El servicio de inspección de Etxegintza rastrea los numerosos anuncios de pisos turísticos en busca de pruebas de prácticas irregulares en las cerca de 1.900 viviendas en régimen de alquiler que constituyen el parque municipal de VPO —el Gobierno vasco tiene su propio parque de VPO en régimen de alquiler y compra en la capital guipuzcoana y su propio equipo inspector—. En ocasiones, ante indicios de fraude, se han llegado a hacer reservas por internet haciéndose pasar por turistas para intentar pillar al usuario de la vivienda pública con las manos en la masa.

La principal pista se encuentra en el movimiento de turistas por estas zonas. Así, se vigila el trasiego de maletas o la presencia de matrículas extranjeras en las cercanías de las viviendas. A este último respecto, el servicio de inspección ha certificado la presencia de coches de diferentes nacionalidades en una misma plaza de garaje correspondiente a un beneficiario de VPO.

La labor inspectora es “muy importante”, pero la “clave” para que la unidad de vigilancia de apartamentos turísticos en VPO pueda detectar estas infracciones son las denuncias vecinales.

La otra práctica fraudulenta, que puede sonar ‘a priori’ menos grave pero que es “igual de prohibida”, es el intercambio vacacional de casa por casa que “se supone sin lucro económico”. Aquí, se ha certificado que el trueque se ha producido en un caso mientras en que otros dos se investiga si este se ha consumado finalmente tras la publicación del anuncio.

El propio mecanismo de construcción de las clases sociales en el mercado inmobiliario necesita la segregación para que haya un diferencial de precio. Como decía un amigo, tú pagas para que no estén los más pobres al lado de ti cuando compres una vivienda.

En el caso de Madrid, la gente que se ha ido a vivir a Getafe u otras ciudades del área metropolitana ha sido principalmente aquella con estudios, quedándose en los barrios originarios los padres sin estudios y familiares que no han prosperado. Ese barrio, en relación a la media nacional, está peor, aunque en términos absolutos quizá esté igual que hace diez años. Lo que pasa es que no ha mejorado al mismo nivel que las ciudades de nueva residencia de sus vecinos más prósperos.

La aparición de plataformas como Airbnb está generando controversias con vecinos y administraciones públicas. ¿Cómo valora la irrupción de este fenómeno?

Cuando utilizas un elemento residencial -que tenía un valor como tal y competía con otros precios- con fines turísticos se generan tensiones. Por un lado, la relación con los habitantes del edificio: si tu edificio es residencial, tú tienes derecho a que todos los pisos sean residenciales. Y si hay una parte que no es residencial, debe haber alguien a cargo, como en las pensiones. Ahora mismo tienes tres pisos en Airbnb y no tienes ni a quién dirigirte.

La otra tensión se produce desde el punto de vista de precios. Está claro que ganas mucho más alquilando a turistas que con un alquiler residencial, pero si eso es una actividad económica con esa tasa de beneficio, tiene que tener las mismas condiciones que cualquier otra actividad económica. Es lo que están intentando hacer algunos ayuntamientos: poner límites y, cuando se pongan, que haya servicios como punto de contacto, donde se pueda acudir en caso de conflicto. No solo por el alquiler, si no por los perjuicios que puede generar.

Ahí está la falacia de la economía colaborativa: un montón de gente encuentra un espacio desregulado y viva fuera de la norma. Si no pagas impuestos, eso no es economía colaborativa, es defraudación colaborativa.

El sistema está pensado para que pagues lo máximo que puedas. Es uno de los problemas de Internet y la economía colaborativa: te hace entrar en una subasta infinita contra miles de personas. Antes quien alquilaba un piso tenía unas pocas decenas de personas interesadas pero ahora, si el piso está en buena situación, hay miles de personas tras él, y siempre algunas tendrán más poder adquisitivo, lo que marca los precios.

También se ha producido una carencia de pisos en alquiler que viene por dos motivos. El primero, hay gente que no quiere vivir donde hay otro tipo de viviendas y empieza a competir en esta subasta por los espacios más próximos. Eso hace que las subastas se vayan extendiendo más allá de las zonas céntricas.

El otro fenómeno ha sido la nueva ley de arrendamientos urbanos, que pasó el contrato de cinco a tres años, con lo cual un montón de gente se ha encontrado con sus pisos sin inquilinos dos años antes, justo en el momento en el que todo el mundo está entrando en esa subasta.

Hay que regular el mercado de vivienda en alquiler, que es un bien social, para que tenga unas normas que lo hagan estable, que eliminen el efecto subasta. Es decir, al revés de lo que se está haciendo. Ahora mismo, a todo aquel que tiene un piso alquilado le descuenten un porcentaje en torno al 60% al hacer la declaración de la renta, independientemente del precio de la mensualidad, del tipo de alquiler o sus condiciones.

Habría que extender la supresión del factor subasta también a otros puntos. Las Viviendas de Protección Oficial (VPO) no deberían poder venderse libremente, pero entras en la página web del Ministerio [de Fomento] y casi lo primero que encuentras es cómo se puede desclasificar la vivienda VPO para pasarla al mercado y venderla.

Hay quien ya habla de una burbuja de la vivienda en alquiler.

La burbuja es un concepto distinto. Las burbujas financieras no se producen con la renta real, sino mediante créditos: tuvimos que importar dinero de fuera para las hipotecas. El concepto burbuja puede producir una reflexión poco clara sobre el tema. Lo que hay es una traslación de los fenómenos de desregulación sobre un mercado que tendría que tener una regulación mayor; por ejemplo, ampliando los tiempos de duración de contratos. El problema que nos encontramos no es tanto una burbuja, sino que el alquiler se ha desregulado.

«El principal problema que le veo al activismo basado en el consumo (no compro de esto, no voy a esta tienda) es que tiende a ser individual. Puede haber un boicot colectivo, pero siempre depende de la responsabilidad de cada cual. El activismo en la producción tiende, en cambio, a ser colectivo. Como en los sindicatos laborales o, en cierto modo, en los sindicatos de inquilinos. De hecho, creo que tiene más sentido ir a la base del problema: las relaciones de producción y de propiedad. Ambas formas de activismo son combinables, pero la del consumo crítico tiende a reflejar dinámicas de mercado: compro o dejo de comprar por preferencias individuales». De hecho, él mismo reconoce usar Amazon: «Lo uso porque tienen una oferta que no encuentro en otro lugar, como libros descatalogados a buen precio porque no puedo encontrarlo en librería afín o cercana. Y porque es cómodo, para qué vamos a negarlo».

Tal y como aparece en la orden ministerial, las plataformas de alquiler vacacional deberán identificar al titular de la vivienda (y, en su caso, del que tiene el derecho a cederla) y a las personas a las que se les alquila. También deberán dar la dirección completa y la referencia catastral del inmueble. El número de días de disfrute de la vivienda con fines turísticos, las fechas y el importe percibido por el titular deberán asimismo constar.

De manera opcional, pero para evitar eventuales peticiones de información adicional de la Agencia Tributaria, Airbnb, Homeaway y similares podrán dar también otros datos como la identificación del medio de pago utilizado (transferencia, tarjeta de crédito o débito u otro medio de pago).

Para Javier Gil, del Sindicato de Inquilinas, «es increíble que a estas alturas no haya un mayor control y que se pueda estar operando con múltiples pisos en plataformas como Airbnb y no se declaren las ganancias». En todo caso, a su juicio «este tipo de medidas no solucionan los principales problemas que los pisos turísticos están generando, relacionados con la subida de los alquileres y la turistificación de la ciudad».

Hace tres años que la Agencia Tributaria lleva a cabo una campaña específica sobre alquiler turístico, cuyas ganancias se deben incorporar en la declaración de la renta. En 2017 se enviaron 136.000 avisos a contribuyentes de la obligación de declarar esta actividad. Desde que comenzaron estas campañas, los rendimientos de capital inmobiliario declarados en la renta han crecido un 40%.

P: ¿Cuánto han contribuido las plataformas digitales tipo Airbnb o Homeaway?
R: Algo tiene que ver la airnbfication, como lo llaman en inglés. Pero este fenómeno, si nos fijamos, hace lo mismo que hace siempre el capital turístico: medidas para reforzar el uso intensivo del espacio a través del turismo. Donde encontraremos más Airbnb es en todas aquellas zonas que ya estaban en el mapa turístico. En Barcelona, en Ciutat Vella, Gràcia y Barceloneta. En Madrid, zonas como Lavapiés, Malasaña… En Ibiza todo se ha convertido en una gran urbanización turística. Lo que llaman una «isla hotel».

P: Las imágenes de trabajadores durmiendo en furgonetas por los precios de la vivienda en Ibiza han sido impactantes. ¿Es por la ‘airnbfication’?
R: Por un lado, sí. Pero hay que pensar que antes ha habido una burbuja inmobiliaria brutal. Se han construido miles y mies de viviendas que no tenían uso, más allá del financiero, especulativo. Se le tenía que buscar salida a ese parque de vivienda vago. Y aquí han encontrado una salida, una solución, que ha permitido canalizarlo con uso turístico. Lo que ocurre ahora es que se han disparado las expectativas de negocio del mercado inmobiliario, que se ha empezado a revalorizar por su potencial uso turístico.

P: ¿Qué han hecho las autoridades públicas ante toda esta escalada?
R: Hay dos leyes clave. La que abre la puerta a la creación de las socimis [Sociedades Cotizadas Anónimas de Inversión en el Mercado Inmobiliario] y la reforma de la ley del alquiler de la vivienda que acorta el periodo de contratación y facilita los desahucios.

P: O sea, ¿han contribuido al fenómeno?
R: Claro. Las instituciones lo que han hecho es activar normas para permitir o facilitar un nuevo ciclo de acumulación en torno al uso turístico de la vivienda. Así como recordamos la ley del «todo urbanizable» de Aznar en el 96, ahora tenemos las leyes del «todo turístico» de la época de crisis de Zapatero y Rajoy.

La capital balear ha adoptado una medida pionera en todo el estado por la que prohibirá definitivamente los pisos turísticos en toda la ciudad. El equipo de gobierno formado por PSOE, Més y Podem ha tomado esta decisión después de encargar varios estudios y análisis que han revelado que la oferta de pisos turísticos no reglados aumentó un 50% entre 2015 y 2017 hasta alcanzar las 20.000 plazas comercializadas en la ciudad. En Palma solo 645 de las viviendas ofertadas cuentan con licencia.

Duele ver entrar a personas desconocidas en la que consideras ‘tu casa’ y proyectar sus deseos en forma de futuros tabiques a tirar, cortinas o elementos decorativos mientras tú estás ahí todavía con tu amorfa disposición que mezcla muebles de los anteriores propietarios con los tuyos, juguetes esparcidos por otras partes, estanterías eternamente desordenadas de libros a medio leer o cajones con cables y cacharros de supuesta tecnología punta que nunca llegaste a estrenar…

Duele darte cuenta de que tu casa no es tuya. Es como si el mercado inmobiliario viniera a darte una fuerte bofetada en la cara y te dejara impreso la famosa proclama de “no vas a tener una casa en la puta vida”. Y a pesar de que adecentaras una lamentable terraza que cuando llegaste era impracticable, a pesar de que arreglaste una cisterna que perdía agua de forma regular o a pesar de que has pagado 42.000€ en 5 años de alquiler, no es tuya.

También duele porque no hay alternativa. Porque llevamos buscando piso durante un año y la oferta se vuelto cara y escasa. Quién tiene casas decentes prefiere AirBNB, a pesar de que en las grandes ciudades ya hayan dado la alerta sobre los efectos nocivos para los vecindarios de construir zonas turísticas 2.0.

In recent years, what has become known as collaborative consumption has undergone rapid expansion through peer-to-peer (P2P) platforms. In the field of tourism, a particularly notable example is that of Airbnb. This article analyses the spatial patterns of Airbnb in Barcelona and compares them with hotels and sightseeing spots. New sources of data, such as Airbnb listings and geolocated photographs are used. Analysis of bivariate spatial autocorrelation reveals a close spatial relationship between Airbnb and hotels, with a marked centre-periphery pattern, although Airbnb predominates around the main hotel axis and hotels predominate in some peripheral areas of the city. Another interesting finding is that Airbnb capitalises more on the advantages of proximity to the main tourist attractions of the city than does the hotel sector. Finally, it was possible to detect those parts of the city that have seen the greatest increase in pressure from tourism related to Airbnb’s recent expansion.

Precios de alquiler de larga duración en Madrid, según Airbnb

‘Fake news’ de Airbnb para convencer a Cifuentes y Carmena. La empresa ha publicado un informe que tiene poca credibilidad, lleno de imprecisiones, que omite datos y contiene demasiados sesgos. Desmontamos los cuatro mitos principales.

Airbnb dice en su informe que un 81% de los anfitriones tienen un único anuncio. Pero han omitido la cantidad de anuncios que tienen el 19% restante. Es decir, han omitido que un 3,11% de los anfitriones controla el 23,42% de la oferta en Airbnb.

Además, si nos centramos en las noches de hospedaje: el 0,44% de los anfitriones con más de 20 ofertas controlan el 10,53% de las noches de hospedaje; y aquellos con entre seis y 20 ofertas, controlan el 18,09% del mercado. El mercado de Airbnb lo controlan profesionales

Peer-to-peer markets, collectively known as the sharing economy, have emerged as alternative suppliers of goods and services traditionally provided by long-established industries. We explore the economic impact of the sharing economy on incumbent firms by studying the case of Airbnb, a prominent platform for short-term accommodations. We analyze Airbnb’s entry into the state of Texas, and quantify its impact on the Texas hotel industry over the subsequent decade. We estimate that in Austin, where Airbnb supply is highest, the causal impact on hotel revenue is in the 8-10% range; moreover, the impact is non-uniform, with lower-priced hotels and those hotels not catering to business travelers being the most affected. The impact manifests itself primarily through less aggressive hotel room pricing, an impact that benefits all consumers, not just participants in the sharing economy. The price response is especially pronounced during periods of peak demand, such as SXSW, and is due to a differentiating feature of peer-to-peer platforms — enabling instantaneous supply to scale to meet demand.

En Madrid, durante varios lustros, algunos barrios han sido objeto de controvertidos planes de rehabilitación. Estos planes no eran acompañados de las debidas medidas de control que se anticiparan y contuvieran los efectos previsibles de encarecimiento y consiguiente desplazamiento de las capas de población más vulnerable económicamente (la ahora famosa gentrificación). Tampoco aseguraban la rehabilitación de las viviendas de las personas más necesitadas, ni apostaban por la presencia de una oferta de alquiler asequible. Muy al contrario, pareciera que alentaran un proceso de revalorización de la propiedad y de apertura al mercado de nuevas posibilidades de negocio (es el caso del «Plan MadRe» del consistorio). El resultado de esas y otras operaciones liberalizadoras, centradas en la consideración de la vivienda como un negocio ha tenido efectos muy desiguales y ha impulsado un nuevo ciclo de alto rendimiento de la vivienda como inversión. Es en este caldo de cultivo donde un fenómeno global, lo que ahora llamamos turistización, ha prendido en el centro urbano.

En este artículo presentamos, con algunas figuras, la situación a la que hemos llegado. Previamente debemos advertir que los datos disponibles están muy lejos de la calidad que un tema de esta importancia requeriría, ya que no se han dedicado recursos públicos a encuestas y estudios de alcance suficiente (pese a peticiones reiteradas de agentes sociales). Algunos de estos datos pueden obtenerse de fuentes privadas como Idealista o del interesante proyecto Atlas de la Turistificación. ¿Qué nos dicen estos datos?

¿Afecta de igual modo el incremento de los alquileres en unos barrios que en otros? Para hacernos una idea podemos usar el precio medio de las ofertas de alquiler y la renta media por hogar.

Esta combinación de datos sirve para señalar algunos barrios en los que sin duda gran parte de la población no tiene capacidad para pagar los precios que se están ofertando en estos momentos. Es decir, es susceptible de ser expulsada en corto plazo.

el Ayuntamiento de Madrid anunció una serie de medidas para regular los alojamientos turísticos. Las medidas consisten principalmente en dos cosas: un plan especial urbanístico y una moratoria parcial de un año mientras se elabora.

Sabemos que afecta únicamente a suelo residencial, pero, ¿por qué? Esto significa que en las parcelas clasificadas como “de uso terciario” se podrán abrir sin problemas alojamientos turísticos…

la moratoria incluye dos cosas: no dar, de momento, ninguna licencia para hotel en edificio residencial (bien) y no dar, de momento, ninguna de las nuevas licencias urbanísticas para VUT que se definan en la nueva normativa. ¿Qué va a pasar con las VUT que existen ahora mismo o las que abran a partir de ahora? Evidentemente ahora mismo ninguna VUT tiene esa licencia. ¿Las van a cerrar todas? No parece probable. El anuncio del Ayuntamiento dice que «En los distritos en los que han quedado suspendidas las licencias, sólo podrán ofertarse desde la legalidad urbanística aquellas que ya dispongan de las correspondientes licencias».

¿Qué licencias se van a considerar válidas? Damos por hecho que las que emite la Comunidad de Madrid serán necesarias pero no suficientes. Aun esas las tienen, hoy en día, un porcentaje muy pequeño de las VUT (alrededor de un 10%), aunque la Comunidad seguirá otorgándolas. Suponemos que un porcentaje aún menor contará con algún tipo de licencia urbanística, así que, de hecho, el Ayuntamiento debería inspeccionar y cerrar la inmensa mayoría. Si la idea es tener de algún modo manga ancha con las que ya existen, ¿cómo van a saber cuáles son previas a la moratoria? Según lo que sabemos, no existe un censo municipal de VUT, ni cuentan tampoco con la colaboración de plataformas como AirBnB.

el Ayuntamiento quiere limitar las VUT para que no se alquilen más de 90 días al año. ¿Cómo se va a controlar que esos pisos no se alquilen más de 90 días?

Tampoco se entiende la insistencia del Ayuntamiento en los 90 días cuando el requisito fundamental es el segundo: que sea residencia permanente. Fundamental porque es el que realmente lo valida como economía colaborativa (se comparte un uso).

Los pisos en plataformas de alojamiento vacacional aumentaron de 4.500 en 2013 a 22.000 en 2017.

El problema de la vivienda en la capital holandesa, cuyos alquileres son los más altos de todo el país, llevó a un Tribunal de distrito a dictaminar recientemente que una persona puede perder su casa en Amsterdam si su propietario la usa exclusivamente para alquiler vacacional y, por esa razón, no reside en ella.

acota la posibilidad de ofertar un alojamiento si no es vivienda habitual y de alquilarla vacía por más de 90 días al año, eliminando así a empresas e impidiendo a que se dedique a alquiler exclusivo a turistas durante todo el año

el modelo de San Francisco facilita que se puedan mantener los verdaderos valores de la economía colaborativa a la vez que frena la especulación y la profesionalización de los propietarios.

Detener la concesión de licencias es urgente y la moratoria la mejor herramienta para ello. La moratoria que queremos debe seguir dos criterios para atender la profundidad del problema: uno primero dirigido a aquellos barrios que ya estén saturados de plazas turísticas y otro para los más vulnerables al incremento de precios de las viviendas y la expulsión de vecin@s.

…además del encarecimiento del alquiler, la invasión de viviendas turísticas está ocasionando problemas de ruidos por el ocio nocturno que se traslada al interior de los edificios, además de impactos ambientales y necesidad de más infraestructuras y servicios, por el aumento de consumo de agua o residuos.

En el último año, el precio de los alquileres en Madrid ha subido en algunos distritos hasta un 18%, un encarecimiento que desde el movimiento vecinal y por el derecho a la vivienda relacionan con el cambio en la Ley de Arrendamientos Urbanos, que rebaja el plazo máximo de los contratos de cinco a tres años, pero también con la turistificación y con otros procesos, como el de la financiarización.

…una ley con la que la Comunidad de Madrid abre aun más las puertas a aumentar el número de viviendas de uso turístico en Madrid. Según advierten desde la FRAVM, entre las novedades que contempla el proyecto de decreto se incluye que hasta las habitaciones puedan ser alquiladas para uso turístico, no contempla límites de tiempo sin que sea necesaria una licencia y permite que hasta el 75% de un edificio sea para usos turísticos.

Del acogedor sofá en casa ajena vía Couchsurfing, con una importante base relacional y de comunidad internacionalista en red, se da el salto al mayor operador de alojamiento temporal distribuido que es Airbnb, que logra poner en jaque al sistema hotelero tradicional (del mismo modo que en su momento Napster hizo tambalearse y redefinirse al mercado musical), a la vez que se convierte en punta de lanza de procesos de turistización y gentrificación desregularizados.

Las tecnologías que sustentan las relaciones e intercambios deben ser libres. Para ello, sacando el mayor partido a los avances tecnológicos, necesitamos alcanzar un mayor grado de soberanía en el entorno digital y entre otras cosas, llegar a adoptar la programación como un nuevo lenguaje; pero primero, ser más conscientes de la información que generamos y compartimos, de los permisos que damos, y entender que “si algo es gratis, es porque tu eres el producto”.